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Meade, a Hacienda; Miranda, a Sedesol

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Septiembre 7, 2016

Ciudad de México. A través de un mensaje a medios en la Residencia Oficial de Los Pinos, el presidente Enrique Peña Nieto anunció que había admitido la renuncia del hasta ahora secretario de Hacienda, Luis Videgaray y designó en su lugar a quien se venía desempeñando como secretario de Desarrollo Social, José Antonio Meade.

Sin mencionar las causas de la dimisión, Peña hizo un amplio reconocimiento a Videgaray por su papel relevante en el impulso a las reformas estructurales, principalmente la hacendaria y financiera, así como en el incremento sustancial de los ingresos tributarios durante el sexenio.

 

Al mismo tiempo informó que había designado a quien se venía desempeñando como subsecretario de gobierno en la Secretaría de Gobernación, Luis Miranda Nava –principal negociador con la CNTE– como nuevo titular de Sedesol.
Lo instruyó a mantener y reforzar las políticas de combate a la pobreza y coordinar los diversos acciones transversales en política social.
En este marco, Peña Nieto dio a conocer que el paquete presupuestal que enviará al Congreso de la Unión se caracterizará por la responsabilidad en el manejo de las finanzas públicas preservando las variables macroeconómicas pero al mismo tiempo con gran sensibilidad social.
Dio a conocer que en el paquete presupuestal se incluyen acciones dirigidas a contribuir a la consolidación de las finanzas públicas, logrando un superávit primario –que los ingresos sean mayores a los egresos– y se continuará con medidas de responsabilidad fiscal.
Dijo que en esta ocasión le tocará al gobierno apretarse el cinturón y no se pasará el costo a las familias ni a las empresas, por lo que ratificó que no habrá nuevos impuestos ni incrementos a los ya existentes.
“La prioridad es garantizar la estabilidad macro, que no es un fin en si mismo sino un medio para proteger la economía familiar”.
Al referirse a Videgaray, le extendió su agradecimiento institucional y personal por su contribución a lo largo del sexenio.
Destacó “sus logros”, entre los cuales hizo referencia a una reforma hacendaria que ha fortalecido las finanzas públicas, incrementando sustancialmente los ingresos tributarios, situación que ha permitido disminuir la dependencia de los ingresos petroleros.
Mediante esta reforma se logró un aumento sustancial en el número de contribuyentes y se logró una reducción importante en la informalidad en la economía.
Asimismo le atribuyó la reforma hacendaria que ha favorecido la posibilidad de brindar créditos a menores costos y alentar el crecimiento de la economía.
Por todo ello, dijo Peña Nieto, le manifiesto “mi más amplio reconocimiento no sólo institucional sino también personal”.
Ha sido un funcionario «comprometido con México» y «leal con el presidente de la República», dijo Peña de Videgaray. «Muchas gracias, Luis, por el servicio que le has prestado a nuestra nación».
Al designar a Meade como nuevo titular de Hacienda, recordó que es un funcionario con amplia experiencia en el manejo de las finanzas públicas.
Su responsabilidad inmediata será la iniciativa de la ley de ingresos y el presupuesto de egresos para el ejercicio fiscal 2017. Peña reconoció la labor que en las acciones de combate a la pobreza ha tenido Meade durante el último año.

 

 

Peña Nieto también anunció la designación de Miranda como nuevo titular de Sedesol, subrayando que la dependencia deberá hacer los esfuerzos para mejorar la atención y beneficios que otorgan los diversos programas sociales para reducir la pobreza, toda vez que el paquete económico que enviará al Congreso “será profundamente responsable y de gran sensibilidad social”.
Videgaray era considerado uno de los hombres más cercanos y más influyentes en el gabinete presidencial.
Se le ubicaba como parte de la tríada de secretarios como mayor incidencia en las decisiones presidenciales, junto con el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong y el titular de Educación Pública, Aurelio Nuño. Y por ello, era parte de las especulaciones sucesorias en 2018.
Esa influencia en Peña Nieto habría sido la razón por la que sugirió al presidente invitar a los candidatos presidenciales en Estados Unidos, Donald Trump y Hillary Clinton.
Una propuesta que tuvo su origen en la necesidad de tranquilizar los mercados ante un eventual crecimiento en las preferencias electorales estadunidenses de Trump y, reducir un posible impacto negativo en la economía ante un eventual triunfo.
Sería el propio Videgaray quien operó la visita de Trump y recibió al aspirante presidencial en el aeropuerto capitalino.
Sin embargo, la apresurada aceptación de Trump a visitar México y la declinación de Clinton a aceptar la invitación presidencial potenció el impacto de una decisión reprobada por la gran mayoría de sectores sociales, políticos y de opinión pública, provocando, en una semana, un acelerado desgaste de la figura presidencial.
En paralelo, la convocatoria a Trump derivó, según diversas versiones, en una abierta división en el gabinete pues varios se habrían opuesto a semejante decisión, entre ellos, la secretaria de Relaciones Exteriores, Claudia Ruiz Massieu, quien habría presentado su renuncia la semana pasada al presidente Peña Nieto, el cual no aceptó la dimisión.
Los movimientos en el gabinete se dan en un coyuntura compleja para el Poder Ejecutivo, en vísperas de la presentación del paquete presidencial y del inicio de las comparecencias del gabinete para desahogar la glosa del cuarto informe de gobierno.
La presencia de Videgaray en Hacienda y el unánime rechazo que tuvo la decisión entre los partidos de oposición presagiaban un escenario demasiado complicado para desahogar esta agenda.
Paradójicamente, Videgaray presentó su renuncia no por el mal rumbo económico del país, caracterizado por un fuerte deslizamiento del peso en los últimos años, ni por el augurio de un drástico recorte al presupuesto para el ejercicio 2017 que anunciaría el gobierno federal al enviar el paquete al Congreso.
Paralelamente, en semanas pasadas, se han registrado cambios en las perspectivas en la calificación de la deuda externa mexicana por parte de dos empresas calificadoras, Standard&Poor’s y Moody’s.
Las razones: el riesgo que ha adquirido la deuda mexicana ante los crecientes índices de endeudamiento que ha registrado el país bajo la presente administración.
La cercanía de Videgaray con Peña Nieto data desde el Estado de México y quedó ratificada en 2014, cuando en medio de los cuestionamientos al presidente por el asunto de la casa blanca, también salió a relucir otro conflicto de intereses del secretario de Hacienda, cuyo titular habría recibido un crédito del Grupo Higa para financiar una propiedad en Malinalco, Estado de México.
Videgaray fue exonerado por la Secretaría de la Función Pública, al igual que el presidente.
Por lo que respecta a Meade –el único miembro del gabinete que pudo trascender la alternancia en la Presidencia–, ya ocupó la cartera de Hacienda en 2011, durante el gobierno de Felipe Calderón, con quien también se desempeñó en la Secretaría de Energía.
Meade inició el actual sexenio como secretario de Relaciones Exteriores, cargo que ocupó hasta agosto de 2015, cuando Peña Nieto lo designó como secretario de Desarrollo Social.
Con ello, Meade pasará de ser el responsable de la operación de los programas sociales a manejar las finanzas públicas en uno de los años más complejos para la administración Peña Nieto.
Fuente: La Jornada

 

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